lunes, 2 de abril de 2018

Punto final

Son las ganas de escupirte para que dejes de preguntar, qué es lo que hiciste mal.
No es la primera, pero sí es la última que te dejo pasar sobre mi.
Considero a muy pocas personas mis amigos, a los cuales puedo demostrarles quién soy, confiarles mis estrategias sin temor.
Me equivoqué varias veces, como todo humano, el tema fue, que nunca tuve miedo de volver a confiar.
Me clavaron varios puñales, pero el tiempo y las acciones, me hicieron cambiar mi pensar.

Ésta vez, no hay nada que me haga ir marcha atrás.
Hay motivos, hay verdades, hay palabras que no pueden ser perdonadas así, sin más.
Somos pocos, nos conocemos mucho y vos crees estar en tu verdad.

Duele saber la facilidad con la que podes inflar, contar, mentir. Hacerme saber que no te interesa ni un poco, cómo me pueda llegar a sentir.

Estuve ante todos tus dramas, tus mambos familiares, tus deudas, cómo también tus festejos y felicidades. Me quedo tranquila con saber que mi hombro siempre lo tuviste, mi cariño y lealtad.

Pero hoy, me abrumé, me aburrí y corté todos los lazos que en algún momento tejimos gracias a la "amistad" que construimos.

No quiero saber más nada sobre vos.


Ojalá, que la vida te enseñe a ser mejor persona con los que tenes alrededor, y no vuelvas a fallarle a quién te defendió sobre comentarios y calumnias, aunque al final, hayan tenido razón.

miércoles, 21 de junio de 2017

Sin título

Desde un quinto piso admiro a la gente caminar. Borcegos amarillos, bolsas blancas y zapatillas combinadas. No vi todavía parejas pero nos reflejo a mi pesar.
Hace meses dejé de fumar, pero te aceptaría uno en este momento, con tal de recordar cómo llegué hasta acá.
Hace mucho no estoy triste por vos, por esto. La posibilidad de no volverte a tocar, una vez más, me sorprende por atrás.
El sol de invierno no termina de calentar, la claridad del cielo me hace querer inhalar todo este aire puro que me rodea y se va.
Compañero, acompañame a estar sola un rato más, no me dejes despertar sin tu beso en la espalda, sin tu caricia al pasar, y menos que menos, sin tu voz que me recuerda el por qué quiero intentar.