viernes, 28 de febrero de 2014

El primer paso es aceptar

 Suena Birdy e intento concentrarme en todo lo que siento para exponerlo todo dentro de mi blog, porque ya no lo aguanto más. Me siento depresiva, sin ganas de nada más, el año pasado creo que perdí más de lo que gané. Todavía no estoy segura en publicar esto, quizás sea uno más del montón de borradores. Es increíble lo sola que me siento. Todavía no entiendo como soy tan buena mintiendo, hasta mintiéndome a mi misma, no sé de dónde saco fuerzas para seguir, y menos para hacerme la fuerte, soy la que más necesita un hombro pero nunca me animo a pedirlo, hasta mis amigos se cansaron de verme llorar siempre por la misma cosa, me dije a mi misma que tenía que ser fuerte y seguir mi camino sin más que decir, que todo lo que sintiera tenía que guardarmerlo porque ya era muy tarde como para decirlas. Vivo guardandomelo todo, sonriendo y fingiendo. Era obvio que un día este momento iba a llegar. Sí, lo extraño. Y no entiendo con todo el tiempo que paso siga sintiéndome igual o casi igual. Creo que de todas las veces que lo soñé nunca fue algo malo, siempre volvíamos, es un sueño recurrente que me suele atrapar y cuando me despierto nada cambio. Sigo extrañando sus abrazos, sus idioteces, hasta las pequeñas cosas que nos hacían bien, ojalá se pudiera cambiar todo. Hasta mi punto de idiotez llegó a escribir una carta que nunca le voy a entregar. Es por su cumpleaños, y hasta logré sacar todo lo que ese día le hubiese dicho y sólo ponerle lo que realmente tendría que ponerle si en algún momento se la iba a entregar. Me pone triste no poder entregarle su regalo, porque no es cualquier regalo, es algo que el realmente queria, algo que solamente en una lejana charla me confesó que quería, algo que le recordaba a su niñez y hubiese amado. Pero me lo tengo que guardar, como todas las cosas que siento y necesito. No sirve de nada escribir esto, ni que él en algún momento las lea, porque por más que el este en una relación la cual no siente nada alguien más tiene sus besos y caricias, por más que sean farsas, alguien más puede decir que es suyo y de nadie más. No entiendo en que momento cambio todo. Y sólo quizás, quizá esto que siento explota ahora por lo cercano que estamos del dieciocho de marzo, un año, pero un año de nada, es una farsa pensar en eso ahora, ya no representa nada. Nada. Y por eso tal vez duele tanto.
Una vez leí que para dejar sanar una herida hay que dejar de tocarla, pero como dejar de pensar en esa herida si todo te lo vive recordando. Cómo, si todavía hay tantas dudas. No podes cerrar el libro cuando estas empecinada en que te quedan hojas en él. No podes liberar una hoja escrita al viento cuando todavía queres que alguien la lea. Todavía no estoy segura de publicar esto, pero por otro lado si quiero, quiero sentirme liberada, y que todo lo tenga el viento, porque esto que escribo acá no tiene un lector en especial, puede ser quien quiera y lo reciba del mismo modo en el que lo estoy transmitiendo.
Y a pesar de todo esto,yo hubiese puesto las manos en el fuego por lo que yo decía, me mentí a mi misma al decir que lo había superado, es algo tan complicado lo que siento. Hoy lo puedo completamente volver a amar y mañana odiarlo por todo lo que me hizo pasar estos meses. Tengo días y días con respecto a lo que siento. Soy fuerte y otros una hoja de otoño, débil. Sé que no lo necesito para ser feliz, sé que puedo seguir sin él, pero hay algo que todavía lo extraña. No me puse mal por su nueva relación en ningún momento, y hasta no me pesa que alguien más lo abrace, lo que me duele todavía es como se termino todo. Me pesa extrañarlo y todavía tener un motivo para quererlo. Eso me duele. Nada más, hasta si él me diría de volver, hasta el día de hoy que no sé que le diría.
Soy fuerte, y sigo, a pesar de mentirme para cuando me duele seguir mi camino. Extraño su compañía, sólo eso. Ojalá algún día no muy lejano, vuelva a sentir lo mismo o más fuerte, por otra persona.
Poniéndote una careta en el corazón pretendes olvidar.