viernes, 27 de junio de 2014

Suena Pink Floyd - Dark side of the moon, mientras se consume su cigarrillo, intenta concentrarse en su dibujo, en la canción, pero no puede,  mil pensamientos la consumen por dentro.
 Cierra los ojos y recuerda aquellas bellas caricias que recorrían todo su cuerpo.
Se estremece.
Abre los ojos y deja que el cigarrillo inunde sus pulmones de nicotina, tabaco, y otras cosas cancerígenas,
pero  no teme por sus pulmones, ni se arrepiente de haber cambiado sus besos por algo más mortal.
Recuerda perfectamente cuando empezó con ese vicio asqueroso. Eso sí la intimida.
La manera en que fue tan vulnerable.
Recuerda en la manera en que poco a poco se iban a lejando sus cuerpos.
Cuando ya un beso no sanaba ninguna herida, ninguna pelea.
Como su amor se fue consumiendo igual que aquel cigarrilo que miraba fijamente, mientras lo agarraba con sus manos frías.
Estaba sola en aquella habitación, y sentía más frío que nunca.
Se rehusaba a que una lágrima más cayera.
Apagaba aquel cigarrillo, que no la mataba tanto como aquél amor,
que tan lejano se veía.
Ya ni podía recordar.
Añoraba ese calor.
Ese amor.
Carecía de todo lo lindo que una vez sintió.
En camas buscó lo que jamás volvió a encontrar.
Se embadurnaba de placer sin amor, ¿a cambio de qué?
A cambio de nada.
Ahora sonaba wish you were here,
y se dejó caer.
Pero nada ya la sostenía..