domingo, 22 de junio de 2014

Victoria se sentó en el borde de la cama a vestirse, ponerse su vestido favorito y atarse las zapatillas. Otra noche de sexo, lujuria, y un poco de amor. Pero ese día estaba cansada, afligida, sin ganas de nada.
Su acompañante, amigo, no sabría ni ella como llamarlo, le preguntó que le ocurría, hace días estaba así.
- ¿Qué te pasa, hice algo malo?
+ No, esta todo bien, sólo que algo anda mal conmigo, pero eso ya es mambo mío y no tengo ganas de hablar sobre eso.
- Bueno, pero sabes que podes contar conmigo..
Se despidió con un suave beso en la mejilla y lo saludo desde la puerta esbozando una sonrisa.
Paro en el kiosco de la esquina a comprar unos puchos. Se dispuso a prender uno, ponerse auriculares e irse a su casa caminando.
Hace mucho no caminaba, no le gustaba.
Empezó a pensar por qué últimamente estaba rara, no sabía muy bien que le sucedía, pero estaba cansada, cansada de la misma rutina, de las mismas noches de placer sin amor, quería algo nuevo, extrañaba estar en pareja, extrañaba...

continuara