viernes, 22 de agosto de 2014

Sonreía mientras hablaba,
me miraba y seguía como si nada.
Se encontraba sentado, a no más de 3 metros.
Pero se me dificultaba entender,
no podía relacionar los sonidos que escuchaba,
con lo que salía de su boca.

Me cautivó.

Cuanta demencia había en su risa,
en su mirar.

Sus ojos eran dos volcanes profundos,
llenos de misterio, 
¿Cuántas cosas habrá visto?

Y su boca, ¡Já!
La mejor silueta,
¡Lo que daría por besarla!
Por sentir como sus labios,
corrompen con todo lo que creo,
 con todo lo que pienso.

Quiero probar un poco de vos,
que me desnudes poco a poco,
y me hieras lo más profundo del alma.

Se levantó y se fue,
sin más,
todavía no sé quién era.