domingo, 28 de diciembre de 2014

Abrigada pero con frío

Me refugio en pensamientos, en recuerdos sin fecha. Con cada canción, mi cerebro recuerda cada uno de los mejores y peores momentos que pasamos, los pone en aleatorio y no encuentro dónde esta el botón de apagar.
Me revuelco con el sabor del ayer, me abrigan mil abrazos, me inundan el alma tus lagrimas, tan lejanas.
Me gustaba, bah, me gusta suponer tanto, que hasta me gustaba charlar sobre este momento, cuando ya no compartieramos la misma cama, la misma música, la misma esperanza, ¿qué iba a pasar?
Un recuerdo vago, porque solo me acuerdo de la frase, yo te decía algo como:
-Te voy a pegar esta figurita en tu ventana, para que cuando estemos lejos, la veas y te acuerdes de mi, te acuerdes bien o mal, con ganas de romper la ventana o sólo besarla, te va a hacer acordar a mi.
Y vos, con la mejor de las sonrisas me respondiste:
-Con o sin esa figurita me va a ser imposible no acordarme de vos, todo este cuarto, todo lo que tengo me va a hacer acordar de vos.
Me quema por dentro saber si eso era verdad, si ahora te acordas de mi, si en algún momento del día te retumba mi nombre en la cabeza, si antes de irte a dormir pensas en algún recuerdo nuestro, si en la semana alguien pasa con mi perfume, ¿te volteas a ver si era yo?
Me cuesta creer que te olvidaste de todo, que ya no hay nada, por más fuerte que quieras ser, por más odio que me tengas.
Porque las minitas somos así, siempre buscando algo, porque yo, no soporto pensar en que a mi sólo me pasa esto, que aveces, un miércoles en santa fe y scalabrini, me fijo si estas en aquella parada dónde solíamos vernos, buscándote.
Ni yo sé el porque,
pero todavía lo hago.
Me prendo un pucho y me doy bronca, ¿por qué te estoy escribiendo esto? o quizá lo estoy escribiendo para mi, porque necesito contarselo a alguien. Generarle la misma bronca, impotencia. Por qué tenes tan pocos huevos para decir lo que te pasa, por qué, alguna vez en tu vida dame respuestas.

-¿A quién le pido respuestas?-