sábado, 6 de diciembre de 2014

Y si te regalo el último suspiro de mi boca, ¿qué harías con él?


El tiempo pasaba muy rápido, salvo cuando sus cuerpos se encontraban.
El tiempo parecía admirarlos.
Pero no siempre eran aquellas manos las que acariciaban, 
no siempre eran sus cuerpos los que besaban. 
Nunca quedaba el mismo perfume en la almohada. 
Y menos, despertaban mirándose, sonriéndose, parecía un juego,
con otros y pocas veces con ellos.
Un ida y vuelta, pero sin terminar en la misma cama.
Buscaron y buscaron, lo que en todo momento estuvo frente ellos.