martes, 26 de mayo de 2015

Martes con probabilidades de lluvia

La lluvia golpea contra las ventanas y los techos de chapa.
Me asomo por la ventana y veo, cómo la gente se esconde en los bares esperando a que calme la lluvia, mujeres con paraguas mirando vidrieras, sin dejar pasar aquellos que no tienen un resguardo más allá del bendito techo.
Qué, a demás tienen el tupé de abrir sus casi sombrillas (porque son enormes y entra la persona que lo usa multiplicada por 3) sin importarles el resto, otros saltan a un taxi (sí, al mismo), y los demás corren quién sabe hacía dónde. Igual no olvidemos de la gente que putea al auto por haberlos empapado en agua, a las esquinas con mucha gente refugiada bajo el toldo, hasta los más valientes que suben al colectivo con la catarata que se genera en la puerta.
Pero me asombra no ver a nadie que la disfrute, que se saque la capucha y camine a paso normal, ¿por qué será, si sólo es agua?
¿Por qué todavía nunca lo hice?