jueves, 10 de diciembre de 2015

Me voy perdiendo un poco más cada día que pasa


Un día me siento a pensar y entiendo el por qué de las cosas. Otro despertar me hace extrañarte y no poder reflexionar.
Los impulsos qué tengo suelen ser para mal. No entiendo de espacios si quiero qué estés acá.
El final siempre está cerca, pero no creí que ya hubiera tocado la puerta. No llegué a recibirlo yo, tu moral lo dejó pasar, mismo lo invitó a cenar.
No entiendo cómo pasó todo y qué hago acá.
El verano ya llegó, pero te cuento qué en mi habitación reina el frío sin tu calor.
Mi cabeza no entiende sobre despedidas, mis labios tampoco.
¿Qué debería hacer?
¿Qué podría decir qué cambie la fecha de tu partida?
¿Estoy mejor sola o con vos?
Hay días qué cuento con la iniciativa de buscarte y otras de intentar escaparme de vos. Ninguna de las dos llegan a algo.
"Si la amas dejala ir" no le encuentro sentido a esa frase, si te amo, ¿por qué habría de dejarte ir? suena egoísta, pero los sentimientos suelen serlo.
Nunca fui buena con las despedidas, menos cuando uno no se quiere despedir. Duele ser al qué lo saludan y quedarte en la deriva de no saber a dónde, ni cómo seguir. Peor es saber la fecha exacta de vencimiento, porque el día de elaboración nadie le da mucha importancia.
Las cosas que terminan puede ser para bien o para mal, yo todavía no consigo verle lo bueno.
La cabeza se me parte, y no sé en qué mierda pensar. Quizás este muy sensible, quizás sea el día, o el simple hecho de qué no lo puedo afrontar.