sábado, 9 de enero de 2016

Suicidio literal

Decirle carta de suicidio es muy cliché, quizás sólo anotaciones para qué alguien entienda el por qué, es mejor.
Cuando uno busca terminar definitivamente con su vida, cuando uno propone una fecha de caducidad, sin ser la que la naturaleza, Dios, o quién sea, nos haya otorgado, es tener completamente el poder, esa decisión, del sí o él no, siempre la tenemos, pero en ese instante, en el que empezamos a planificar el como, cuando empezamos a seguir tales reglas, ahí empieza la cuenta regresiva.
 Uno no lo hace porque sí, no lo hace de cualquier modo. Después de una extensa búsqueda de información, sea desde cómo hacer un nudo que no se desarme, a mismo cómo morir rápido y sin tanto dolor, llega el trance.
Suicidarse en vacaciones, creo que es un buen título y una buena ocasión. Nadie sospecharía de nada, y el lugar a dónde irías, poca gente te reconocería, (si decidís alejarte de lo cotidiano, claro está), hasta quizás tenes un buen paisaje..
Cuando necesitas terminar con el dolor interno, cuando ya no crees/queres en qué haya un mañana, no podes pensar más que en vos, en la necesidad de encontrar la paz, pero ese es otro cuento que no me animo a contar.
¿continuara?